¿QUIÉN DIJO MIEDO?

No ha salido el sol en Santiago de Cali, cuando de repente empiezan a aparecer cerca a la estación Universidades del MIO, personas cargadas de valor y de ganas de manifestar su apoyo a los pueblos indígenas del Cauca por todo el acontecer de los últimos días. Hace unos días la gobernadora indígena de Tacueyó, Cristina Bautista, y 4 integrantes de la guardia indígena fueron masacrados por la guerrilla, y cada día sucede un hecho violento hacia el pueblo indígena, por ello, la Arquidiócesis de Cali, la Arquidiócesis de Popayán y la Pastoral Social de Palmira, decidieron realizar una peregrinación de solidaridad, apoyo, esperanza y hermandad a este pueblo caucano.

Con el lema “El Cauca es un jardín de esperanza y no una fosa común para los violentos” emprendieron su marcha, el lunes 4 de noviembre, 10 carros y 2 chivas llenas de personas que decidieron vencer el miedo de ir a un territorio sacudido por la violencia, solo por el hecho de demostrarle a nuestros indígenas, que no están solos.

Esta caravana encabezada por Monseñor Darío Monsalve, Arzobispo de Cali, tuvo la participación de varios prelados de la iglesia católica, entre ellos el presbiterio Fray Francisco Leudo, director de la Pastoral Social. En el municipio de Caloto, se unió a esta manifestación de amor, el Arzobispo de Popayan, Monseñor Luis José Rueda.

El recorrido tuvo un alto en el camino al llegar al punto donde se cometieron los asesinatos, ya antes mencionados. Allí se hizo una pequeña ceremonia muy emotiva y se hizo una procesión hasta la vereda La Luz, donde inicio el horrendo crimen.

Tacueyó recibió a esta caravana con los brazos abiertos y asistiendo masivamente a la misa que se celebró en este lugar. Tanto la guardia indígena como sus habitantes agradecieron esta manifestación de apoyo y que fue una pequeña muestra del amor que los colombianos tenemos por la población indígena de nuestro país, la cual hay que proteger para que nunca pierdan sus tradiciones, su libertad, su paz.

¿Quién dijo miedo? Hubo temor en ir y se tuvo miedo a la indiferencia de lo que sucede en nuestro territorio, se tuvo miedo de ser indolentes ante el sufrimiento de un pueblo, se tuvo miedo de no sentir el llamado de Dios nuestro señor para tenderle una mano a nuestros hermanos.

La Pastoral Social, la Arquidiócesis de Cali y la Iglesia Católica, está donde se necesita que este, porque nuestra misión es seguir los pasos de nuestro señor Jesús.

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