IGLESIA PIDE PERDÓN

El 2 de mayo se convirtió en el día en que la Arquidiocesis de Cali, por un mandato judicial, pidió perdón a las víctimas de abuso sexual en la parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria, lugar donde sucedieron los hechos. En el 2009, el párroco de dicho lugar, el padre William de Jesús Mazo, aprovechó su figura de autoridad para aprovecharse de 4 menores de edad que pertenecían al coro del lugar, hecho que fue denunciado y este sacerdote fue condenado a 33 años de cárcel, este vil acto ha sido condenado por la iglesia católica al igual que todos los casos de pederastia que se han comprobado y que fueron ejercidos por personal eclesial.

En medio de una eucaristía, Monseñor Darío Monsalve, Arzobispo de Cali, junto a sus dos obispos auxiliares y otras autoridades de la iglesia, reprochó este suceso que es ofensivo e hiriente  para una institución que tiene como misión evangelizar y proteger a todos sus hermanos, es incomprensible que justo un miembro de la misma se haya atrevido a realizar una bajeza semejante que mancha la labor de la Arquidiócesis de Cali en la comunidad y desea que la gente entienda que una manzana podrida no puede ser causante que se señale y condene a toda la Iglesia, que está completamente avergonzada y dolida por este crimen.

Los niños y niñas deben de ser protegidos por los pastores de la iglesia porque en ellos está el futuro de la misma, por ello, no pueden ser víctimas de vejámenes que afecten su integridad física o moral.

La misa de perdón no contó con la presencia de las víctimas ni de sus familias, pero se espera que el mensaje les llegue y que de una u otra forma sea reconfortante para ellos a nivel espiritual y les haga más fácil llevar la cruz que llevan a cuestas a causa de lo acontecido. Monseñor Darío Monsalve recordó en esta ceremonia a la señora Yaneth Blandón, quien murió, siendo muy joven, víctima del cáncer y quien era madre de dos menores víctimas de este reprochable crimen. Se pidió por su descanso eterno y su perdón por lo sucedido.

El acto litúrgico contó con el acompañamiento del coro de niños de Decepaz que con su bellas melodías y mensajes se convirtieron en un símbolo de un futuro mejor. Feligreses de la comunidad también se hicieron testigos de esta ceremonia, en la cual se invocó al Cristo de Bojaya, para que, en esta jornada de reconciliación, bendiga a víctimas, familiares y a la comunidad en general y que intervenga para que nunca más vuelva a suceder un caso así, no solo en Cali o en Colombia, sino en todo el mundo.

FL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *